domingo, 21 de febrero de 2010

“baruch”



Dice en el Salmo 1 y en Jeremías 17 que bienaventurado es el varón que confía en el Señor. En hebreo, la palabra para bienaventurado, o bendecido, es “baruch” y “asher.” Asher también significa "contento o alegre”. El que confía en el Señor está contento, alegre. Mucha infelicidad y tanto dolor es a causa de no confiar en el Señor. Si no confía en el Señor para sus necesidades, tendrá ansiedad, temor, frustración, y falta de paz. Si no confía en Dios para su vida, estará deprimido y desdichado. Cuanto menos confíe en Dios tanto más alejado del gozo se encontrará.

Dichoso el hombre que sigue a Dios y que diligentemente confía en Él. Usted no puede confiar en Dios y sentirse infeliz y amargado al mismo tiempo. Usted no puede confiar en el Señor y estar lleno de temor al mismo tiempo. Cuanto menos se preocupe, tanto menos se sentirá amargado y frustrado. Usted estará consciente de que todo saldrá bien, porque confía en Dios. Su amor le rodea y Él lo arreglará todo. Sea una de esas personas que confían en Dios en todo, y se sentirá dichoso, feliz y contento.

sábado, 13 de febrero de 2010

" Amor a Primera Vista"



¿Ha tenido usted alguna vez un romance con un auto? Puede que usted no esté interesado en los autos, pero si entra en una sala de exposición...se enamorará a primera vista. Así que usted se ata la cuerda al cuello y se lleva uno de esos autos a casa. Durante todo el día usted no hace otra cosa que pensar en su auto. Usted abre la ventana sencillamente para contemplarlo y recrearse mirándolo. Cuando usted va de compras, se estaciona a unos trescientos metros lejos de cualquier otro auto por miedo a que se lo rayen. Pero, después de algunas semanas, la ilusión desaparece, el romance se desvanece y el brillo se termina. La gente le pregunta: "¿Cómo van los amoríos con el auto de sus sueños?" Y usted responde: "O, no es más que un auto. Yo pago las cuentas y el auto me lleva a donde necesito ir, y nada más. Así que no tengo interés en hablar de él."

Todos nos atamos a las cosas y a la afinidad que tenemos con ellas. Pero todos los amoríos que tenemos con las cosas nos dejarán fríos y vacíos. Enamórese de Dios; busque el gozo y la plenitud en Él, y encontrará el verdadero gozo y la verdadera plenitud incondicional, rebosante y sin fin, porque todas las demás cosas, como los autos nuevos, terminarán oxidándose en el depósito de chatarra.
Pastor:Manuel Rodriguez G

domingo, 7 de febrero de 2010



En Filipenses, Pablo dice: “Una cosa hago, olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando...” Todos nosotros, los que hemos madurado, debemos tener esa misma actitud, llegar a un estado de plenitud, es decir de perfección. Usted no va a seguir avanzando porque ha terminado y puede descansar. Es más, Pablo dice lo contrario. Los que siguen avanzando hacia la perfección, los que reconocen que no son perfectos, son los que son perfectos en Dios - imperfectos en sí mismos, pero perfectos en Dios.

Las personas más grandes que yo he conocido en mi vida no eran personas que pensaban que ya habían logrado llegar a la perfección, sino que deseaban más de Dios, necesitaban profundizar más en Él, aprender más, ser más amorosas, más santas, más puras, y más ardientes. Así que la única manera de llegar es teniendo la actitud de que usted no lo ha logrado aún, y que de la única manera que usted va a lograr la plenitud es siguiendo llenándose más y más de Dios. Así que tenga la misma actitud que tenía Pablo: no deje nunca de avanzar hasta que llegue, siempre buscando y encontrando más de Dios, y en eso consistirá su perfección.