miércoles, 11 de julio de 2012

¡UN VERDADERO DIALOGO!

A medida que profundices tu relación con Dios, los frutos del Espíritu se reflejarán espontáneamente en todas tus acciones. Veamos estos frutos: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5: 22-23 Por ejemplo... Espontáneamente amarás a todos, aun hasta aquellas personas que te han dañado... Espontáneamente tendrás gozo aun en medio de la tristeza... Espontáneamente tendrás paz en medio de las adversidades... Todo DEPENDE de tu RELACION con Dios. Se trata de una necesidad prioritaria en la vida de todo cristiano, en la que se requiere mucha responsabilidad y diligencia. No hacerlo implica llevar una vida espiritual vulnerable a toda tentación, y por lo tanto una vida cristiana en derrota. ¿Cómo mantener e incrementar la relación con Dios? Es a través de dos maneras, que a simple vista son sencillas, pero que requieren mucha disciplina: Reflexión de la Palabra de Dios. Esto implica no solamente leerla o estudiarla, sino aplicar su contenido a nuestra propia vida. Se trata de “oír” y “asimilar” lo que Dios nos quiere decir personalmente. Mira lo que Dios nos dice por medio del profeta Isaías: Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma. Isaías 55:2-3 La oración. Una definición corta y sencilla de oración es, hablar con Dios. Es expresarle con palabras todo cuanto hay en nuestro interior, con la plena certeza que estamos siendo escuchados por él. Nuestro Señor Jesucristo nos aconseja cuán importante es practicarla, debido a nuestra tendencia vulnerable: Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Mateo 26:41. La oración y la Palabra de Dios han de “ir de la mano”, pues ambas constituyen un verdadero dialogo con El.

lunes, 9 de julio de 2012

Ora... ora... ora... ora...

La única forma de aprender a descansar en Dios, es en medio de las tormentas de la vida; es cuando todo a tú alrededor se derrumba y no tienes ninguna solución humana favorable. Es en estos momentos cuando Dios te está enseñando a descansar en él, independientemente a como se presente el panorama amenazante, peligroso, desolador y confuso. Entiende algo hoy: La situación tormentosa que vives ahora, es para que aprendas a descansar en el poder y en la soberanía de Dios. Toma para ti, el consejo que el apóstol Pablo le escribe a los filipenses: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7 No tomes acciones desesperadas porque más te hundirán. ¡Mucho cuidado! Ya viste que esta situación que te envuelve, sobrepasa todas las expectativas de soluciones posibles; de ahí la recomendación de dejar tu caso en las manos de Dios. El sabe que es lo hará con tu caso específico, aunque tengas ahora, cero recursos a tu alcance. Por eso... Ora... ora... ora... ora... Presenta al Señor tus peticiones por muy difíciles e imposibles que sean. El sabe QUE hará y COMO procederá. Dale las gracias anticipadas por la obra portentosa que hará. Decláralo por fe. Abandónate bajo su poder y soberanía. Que su PAZ que sobrepasa todo entendimiento, sea la que te inunde por completo aunque todo esté mal. Dios quiere que llegues a ese punto tal, en que no dependas de las circunstancias ni de ningún otro recurso, sino de él solamente. ¿Qué sucede cuando la paz que sobrepasa todo entendimiento te gobierna? Alabas a Dios desde lo más profundo de tu ser, porque tienes la certeza que independientemente a como estén las cosas, todo está bajo su control soberano. Sabes que algo hará... Alabas a Dios porque sabes que no serás víctima de las estrategias y acciones de destrucción que tus oponentes tengan en tu contra. Alabas a Dios porque sabes que te hará justicia. Alabas a Dios porque confías que él será tu refugio seguro en los tiempos de angustia. Alabas a Dios porque tu vida será evidencia pública de lo que es capaz de hacer... Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, Oh Altísimo. Salmo 9:1-2

domingo, 1 de julio de 2012

GRACIA Y MISERICORDIA.

El cansancio en ti, ya se hizo evidente... El camino se te ha vuelto arduo, incierto y cuesta arriba. Todo esto es un completo desierto... Te faltan las fuerzas para continuar... Aparentemente no hay nada fuera de lo común que acontezca a tu alrededor. Nada novedoso, ninguna sorpresa. El tiempo pasa, y todo igual... Todo una rutina... Sin embargo, tú sabes que Dios ya anuló todo proceso maligno en tu contra, toda consecuencia de tus malas acciones deliberadas. ¡Cómo te lo ha confirmado! Así que, no tienes ningún mal que temer. Recuérdalo: No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas... Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. Isaías 43: 18, 25 Estás consciente que no lo hace porque lo merezcas, sino por su GRACIA y MISERICORDIA. Además tienes la certeza que su PODER sobrenatural y su SOBERANIA, obran en medio de todos tus acontecimientos, aunque no te percates de ello. Aunque parezca indiferente o incapaz. Gozas de la cobertura total de Dios en todo momento y lugar. Dios cumplirá sus propósitos eternos en ti. Tu vida tendrá un final dichoso. Por eso... Aunque todo parezca igual. No te desanimes... Mantente firme aunque el desierto se vuelva más intenso... No te afanes en lo que no puedes resolver... Declara que no conocerás la derrota ni la frustración... Refleja a Cristo con tu testimonio y palabras en donde quiera que estés... Regocíjate en Dios... Te comparto un fragmento de la carta que el apóstol Pablo le escribió a los filipenses. Aplícalo para tu caso. Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: Regocijaos. Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:4-7 Aunque todo parezca igual. Sigue fortaleciéndote con el alimento del cielo, la Palabra de Dios, que estimulará tu marcha hasta llegar a la meta final. Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:14