domingo, 6 de septiembre de 2009

"Un pez llamado salmón"



Siempre me ha llamado mucho la atención un pez llamado salmón. Ese pez hace algo increíble. Nada en contra de la corriente, contra el río. Va río arriba. El salmón escoge nadar contra la corriente. El salmón no solamente persevera en medio de la adversidad, sino que la abraza. Nosotros debemos ser como el salmón, luchar contra la adversidad tal como él lo hace. El salmón no se enfrenta únicamente al problema, sino que lo abraza. El salmón elije enfrentarse a la vida de frente, elije ir contra la corriente. Usted debe hacer lo mismo.

Usted es un creyente. Usted no debe ir por la vida a la defensiva siendo sorprendido por las dificultades o los problemas. No le huya a la lucha. Usted debe enfrentarse al mundo de frente, darle la cara al pecado, a la carne, al poder del enemigo. Elija libremente ir contra la corriente. Cada día es una oportunidad para pelear la buena batalla, para proponerse desafiar al enemigo. ¡Hágalo! Así lo hizo David y también Pablo. Así actuaron los primeros discípulos. Viva así y usted será bendecido, victorioso, e irá corriente arriba, tal como el salmón.

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