martes, 28 de febrero de 2017

Separados de mí, NADA podéis hacer



Los ingredientes fundamentales del esfuerzo son la disposición para proceder y la dependencia absoluta de Dios; ambos aspectos se complementan uno con el otro, no trabajan por separado.     Por ejemplo, podrías tener toda la disposición del mundo para seguir al pie de la letra las enseñanzas de Cristo, pero si no dependes de la acción sobrenatural del Espíritu Santo de nada te sirve, tus esfuerzos son vanos; al respecto nuestro Señor Jesucristo dice.

“Separados de mí, NADA podéis hacer” Juan 15:5.
Pierdes el tiempo si intentas esforzarte en tus capacidades o méritos; está muy bien que tengas la disposición de cambiar, pero necesitas depender de Dios.                                                             
¡Caso contrario, nada lograrás!
Es Dios quien hace el cambio, no tu constancia en sí misma.                                                                    ¡Es él quien produce el milagro!
Dios ha puesto sus ojos en ti, NO porque reúnas cualidades excepcionales o una vida intachable.                                                                                                                                       
“Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” 1 Corintios 1:26-28.                                                   
   No es en tus fuerzas como cambiarás, para que no te envanezcas de tus logros. El cambio será producido y mantenido únicamente por el poder sobrenatural de Dios... 
     ¡Nada más!
¡Oración perseverante!

“Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré” Salmo 5:3.
                                                                                                                                                       M.R

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